Autonomias de carton-piedra

AUTONOMÍAS DE CARTON-PIEDRA

Autonomias de carton-piedra

  • “El presidente Eisenhower no podía comprometerse a nada que implicase un cambio estructural en la arquitectura de la sociedad americana. Su conservadurismo era firme y rígido, y cualquier mal que desfiguraba América tenía que ser extraído poco a poco, con una pinza, porque el bisturí del cirujano era un instrumento demasiado radical para ésta, la mejor de todas las asociaciones posibles” “¡Qué ingenua y sencilla ha convertido América a su población blanca, y cuán inconscientemente cruel… (Pero) el hombre negro tiene que demostrar al blanco que busca la justicia tanto para sí como para ellos!”(Coretta Scott King, viuda de M. L. King).

El racismo contra los negros no era, en realidad, tanto por su color sino por constituir un “hecho natural”, una tradición o rutina muy asumida. En nuestro caso pasa igual cuando se menosprecia a un gitano, o al expresarse en valencià (en ciertos ambientes “finos”, pijos). Muchos males hunden sus raíces en la rutina y la insensibilidad, en la falta de identificación con el prójimo. Decía Gandhi al ver como se obligaba a los hindúes a andar fuera de la acera (reservada , claro está, a anglosajones blancos): “Siempre ha sido un misterio para mí que el hombre pueda sentirse honrado por la humillación de su prójimo”

“Qui està bé, que no es menege” es un aforismo muy conservador. Viene a ser pan para hoy y hambre para mañana, no saber relacionar causas con efectos, carecer de perspectiva profética, por así decirlo.

Para muchos conciudadanos el unitarismo español es también la mejor de las sociedades posibles. El llamado “Estado de las autonomías” tiene mucho más de Estado que de autonomías. Hay cosas difíciles de decir a causa de autocensuras por siglos de intolerancia, pero habrá que decirlas, aunque evitando gestos hoscos. Alguien dijo que nos toca hablar, aquí en el País Valencià, para sordos y frente a los intereses de gente que tiene un excelente oído.

Desde Isabel la Católica, esa antisemita esclavista que instauró una brutal Inquisición, el unitarismo español o castellano ha soñado en la triple unidad: religiosa (control de la conciencia y de la libertad íntima), política (absolutismo a favor de la oligarquía castellano-andaluza que ha controlado el Estado) y étnico-lingüística (uniformismo e insensibilidad a todo lo que no fuera convencionalmente “español”, o sea, los valores impuestos por la oligarquía castellano-andaluza). Castilla llega hasta donde llega mi caballo” (Isabel la Católica, 1451–1504, reina genocida que el hispanopapismo y el nacionalismo español pretenden canonizar). Nunca fue un proyecto de convivencia para fecundación entre pueblos y culturas diversas, sino una exigencia de que los pueblos “asociados” (a sangre y fuego, hay que especificar) a Castilla renunciáramos a seguir existiendo como tales, integrándonos en los valores, lengua, etc. de Castilla. Así, pues, la cosa fue de trifulca en trifulca, como los quintos del pueblo: expulsión de judíos, bronca gorda en Flandes, masacre de indios, guerras en Europa, expulsión de moriscos, persecución de gitanos, conquista por armas de la Corona catalano-aragonesa (1707-19), invasión francesa, independencias de América, diáspora de liberales, guerras civiles, Cuba y Filipinas, Dictaduras y Guerra Civil más Euskadi… Así no se puede ir por la vida.

La Corona de Castilla siempre fue una Monarquía absolutista y de tradición centralista. La Corona Catalano-aragonesa fue una Monarquía parlamentaria y pactista con reinos confederados. Así vemos: absolutismo frente a parlamentarismo, y centralismo frente a federalismo. Cuando los Reyes Católicos dejaron sus reinos a los reyes de la Casa de Austria, Castilla y Aragón sólo compartían el Rey pero eran Estados diferentes y soberanos.

Pero Castilla, convertida en máquina del cesarismo de la época, prefirió poseernos antes que amarnos (O quizá nos amó a su manera). Y ahora 12 años después de la transición democrática se quiere hacer pasar por “normalidad” unas autonomías raquíticas y unos bilingüismos vacilantes como velas. Y eso tras 40 años de cruel marginación (en el pueblo) y represión (para los “enterados”) política, cultural, lingüística…Un tiempo durante el que hasta para poner un semáforo había que desplazarse a Madrid. En el que éramos generosamente obsequiados con una total marginación de nuestra propia lengua a lo largo y ancho de todo el sistema educativo. En que se introdujo en cada hogar un poderoso sistema totalitario: una única cadena televisiva, férreamente censurada exaltadora a tope de toda la mitología unitarista: desde el Cid a “la Invencible” y a la Fiesta de la Hispanidad (instituida por Franco con motivo de la visita a Madrid de Himmler, jefe de las SS nazis, en 1940).

A “Madrid” ni se le ocurre hablar de reparación, compensación, indemnización, por tantos años de “rodillo”, desde Gernika para acá. No ha habido frutos visibles ni dignos que demuestren arrepentimiento, sino más bien el castizo “mantenella y no enmendalla”. Desde la óptica centralista el estilo federal y democrático de las nacionalidades es un “obstáculo” para la jungla política madrileña.

No se trata de ninguna revancha, aunque pasen cosas tan espeluznantes como el indulto a los militares genocidas de Argentina y Chile. Queden todos perdonados por nuestra parte, con su conciencia a cuestas, y su destino, pues así hizo Dios con Caín.
En la jungla celebran “las libertades” pero por detrás imponen crudos hechos (¿para qué hacerse los simpáticos si pueden dar órdenes?). Hablan de “universalismos”… a pagar por el vecino. Condenan “apartheids” lejanos, mientras dan leña a las etnias que tienen a mano (“aquí te quiero ver”) Ostentan la generosidad de gran señor con unos hijos ingratos. Simulan gestos “integradores” y grandilocuentes a favor del “Patrimonio Cultural Común”, y otras nobles causas, mientras privan a las nacionalidades de los instrumentos básicos para una autonomía real: fisco, educación y medios de comunicación propios (TVV en lengua propia, TV3)… ¡Siempre están dispuestos al sacrificio… de los demás!… Y así, sin casi darnos cuenta (¡somos provincianos tan deslumbrados por la Cibeles!) de sus equilibrios por la maroma, nos van relegando en tristes “reservas”, en las que convivimos con nuestros “cazadores” que, amparados por unas leyes bien a su medida, interceptan nuestro normal desarrollo. Así, nuestros “derechos” suelen acabar allí donde el primer burócrata o cunero tiene a bien de no darse por enterado.

Antes nos agredían de plano, ahora, como “semos europeos”, nos las dan de costado, preferiblemente en vacaciones o cuando “no miran”. Aunque ahora “nos protegen” oficialmente, hay mucho menosprecio poco declarado, visible en las omisiones (como los pecados de omisión). Pues ahora, de Américas, ya sólo les quedan éstas: las comunidades, que con suave ironía, llaman “autónomas”.

Bueno, no nos enfademos mucho con estos padres de la patria que tantos imitadores tienen y tanta escuela han hecho, los pobres son producto de su tiempo.

  • “Nuestra ira, dominada, puede volverse en una fuerza capaz de mover el mundo” (Gandhi).
  • “En la actualidad, Dios continúa diciendo a los faraones modernos: Dejad marchar a mi pueblo” (Coretta Scott King, viuda de M. L. King).

CATALANOFOBIA EN CASTELLANO

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2 pensaments sobre “Autonomias de carton-piedra

  1. Retroenllaç: Política (Recopilatori) | Braços Oberts

  2. Retroenllaç: espanya (Recopilatori) | Braços Oberts

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